martes, 2 de marzo de 2010

-IN MEMORIAM- Blas de Lezo y la invencible inglesa en Cartagena de Indias.

Blas de Lezo y Olavarrieta fue un almirante español (conocido como Patapalo, o más tarde como Mediohombre, por las muchas heridas sufridas a lo largo de su vida militar)y uno de los mejores estrategas de la historia de la Armada Española y un auténtico desconocido a su vez.
Nació en Pasajes, Guipúzcoa, un 3 de febrero de 1689 y la muerte llamó a su puerta en Cartagena de Indias, Colombia, el 7 de septiembre de 1741 tras una exquisita defensa de la plaza española conocida como la llave del Imperio (pues por Cartagena pasaba todo el tráfico ecónomico y bienes de consumo importantes durante la época del vasto Imperio Español. Ya con 25 años se queda tuerto, manco y cojo. Pierde la pierna en plena Guerra de Sucesión frente a las costas malagueñas, en 1704. En 1706 pierde por culpa de una esquirla su ojo izquierdo, durante el abastecimiento a Barcelona, tras una genial y pionera maniobra militar. En 1714 completa sus heridas de guerra durante el asedio a Barcelona, quedando manco.
Entre sus más destacadas victorias figuran el apresamiento del Stanhope (imagen inferior) y la victoria de Cartagena.

La flota inglesa, la agrupación de buques de guerra más grande que hasta entonces había surcado los mares (2.000 cañones dispuestos en 186 barcos, entre navíos de guerra, fragatas, brulotes y buques de transporte, y 23.600 combatientes entre marinos, soldados y esclavos negros macheteros de Jamaica, más 4.000 reclutas de Virginia bajo las órdenes de Lawrence Washington, medio hermano del futuro libertador George Washington), superaba en más de 60 navíos a la Gran Armada de Felipe II. Esta flota ha sido la segunda más grande de todos los siglos, después de la armada que atacó las costas de Normandía en la Segunda Guerra Mundial. Para hacerse idea del mérito estratégico de la victoria, baste decir que las defensas de Cartagena no pasaban de 3.000 hombres entre tropa regular, milicianos, 600 indios flecheros traídos del interior, más la marinería y tropa de desembarco de los seis únicos navíos de guerra de los que disponía la ciudad: el Galicia que era la nave Capitana, el San Felipe, el San Carlos, el África el Dragón y el Conquistador. Blas de Lezo, sin embargo, contaba con la experiencia de 22 batallas. Fue una gran victoria con una enorme desproporción entre los dos bandos.
Vídeo magistral de tercioss sobre la batalla de Cartagena.

Relato de los propios combatientes ingleses que hablan por si solas de la debacle y la tragedia que se cernió sobre ellos: “Por la cuenta honesta tuvimos 18000 hombres muertos, y según un soldado español que capturamos, ellos perdieron a lo sumo 200. El Almirante Una Pierna con su excelente mando y fuego mató a 9,000 de nuestros hombres, la fiebre general mató un número parecido. Cuando eché la última mirada al puerto de Cartagena, su superficie era gris con los cuerpos putrefactos de nuestros hombres, que murieron tan rápidamente que nosotros no podíamos enterrarlos. De los agricultores pobres y débiles de nuestras colonias norteamericanas murieron cuatro hombres de cada cinco”

¿Qué razón hay entonces para vilipendiar su tamaña gesta mediante la ignorancia del marino? ¿Por qué siempre en esta puta España se ignora a sus merecedores hijos y se ensalza la figura de los infames?
El almirante al mando inglés sir Edward Vernon goza de una tumba en la abadía de Westminster, donde se entierran los héroes nacionales de la pérfida Albión.
En vergonzosa contraposición se desconoce hasta el lugar de reposo de los huesos de este valiente vasco que salvó al Imperio, muriendo en la más triste miseria y abandono. Ni siquiera se llegó a cumplir su última voluntad como refleja D. Pablo Victoria Wilches en su fenomenal obra "El día que España derrotó a Inglaterra" (recomiendo su lectura encarecidamente). En su lecho de muerte Blas le pide a Alderete, amigo suyo, que comunique su última voluntad al Virrey D. Sebastián de Eslava. Su petición fue que se pusiera una placa o monumento en su nombre bajo las murallas del castillo San Felipe o en la entrada de la ciudad que rezase -ante estas murallas fueron humilladas Inglaterra y sus colonias-.

El rey de Inglaterra prohibió hablar de la derrota de Cartagena y mientras aquí, tan infames como siempre, fuimos y somos cómplices de esta inmundicia. Muy "progres" para los maricones, travelos, porreros y personajes de tres al cuarto, pero despreciables para quien de verdad se ganó merecimientos para con la patria y nación.
El único reconocimiento hasta la fecha hecho a este formidable marino es la botadura de la fragata P-103 Blas de Lezo en 2003. Ni una placa, ni una estatua, ni el nombre de una calle. No tanto, pero casi. A día de hoy solamente conozco la estatua del marino en Cartagena y un par de calles en Valencia y Málaga con su nombre (en el enlace de abajo se están recogiendo firmas para una calle en Madrid, únete). Y una estupenda maqueta en el pequeño museo de la ACING (Academia de Ingenieros del Ejército sita en Hoyo de Manzanares) sobre Cartagena de Indias.

Sólo queda pues el recuerdo de aquellos que como yo desde estas humildes líneas pretendemos echar tierra sobre las ingentes estulticias que sobre los hechos y el marino se han cometido y cometen.


Para saber más os recomiendo una visita al enlace de abajo.
http://www.elguaridadegoyix.com/blas-de-lezo



2 comentarios:

  1. 100% de acuerdo. Y otros muchos que también cayeron en el olvido.

    ResponderEliminar
  2. La historia no tanto se niega a revelar como venció Blas de Lezo a la Corporación Británica, sino que, aún se niega a confesar verdaderamente que fue lo que venció o retardó Blas de Lezo en la historia. Pero, hoy nos podemos dar cuenta del poder supranacional de los masones y su plan de monopolización mundial; ellos, en todos estos siglos se han encargado de la dirección de la gran fábrica de mentiras ideológicas; con el fin de producir armas, guerras, guerrillas, préstamos, pobreza, mercado negro, expropiaciones, saqueos, etc... Solo para que en todo el mundo domine la razón de la Corporación Británica.
    Ellos, en Cartagena de Indias, con la segunda flota naval más grande conocida hasta ahora en la historia, pretendieron instaurar el inicio de su soberanía y lengua mundial, y a la vez, vengarse del terror de sus piratas y saqueadores; pero resultó que si no se “viengan” a Jamaica, Blas de Leso los mata a todos.
    La dirección masónica mundial preparó ese escenario de desamparo y traición en Cartagena de Indias, para adueñarse de América e humillar a Blas de Leso, pero salieron trasquilados. Décadas después, cuando vencieron a Napoleón Bonaparte, en Trafalgar y Waterloo, profundizaron el cuento de las falsas independencias americanas, para que creyéramos que en América, somos libres, y no los volviese a espantar otro Blas de Leso.
    http://www.lucasblancoacosta.com/medio-hombre.php

    ResponderEliminar